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Encuentro Liberal (II parte)

By 10 abril, 2017 No Comments

Sinceramente, no me decepcionaba su sugerencia. Me había hecho a la idea de no esperar nada de él. Mi intenso deseo hacia él, había hecho que me importara poco hacer otra cosa que no fuera sentirle profundamente fundido en mí. Además, aquel comienzo, desestimaba cualquier opción a considerarnos algo más que amantes esporádicos.

No tenía ganas de volver a aquel local liberal, pero si esa era la única forma de estar junto a él, accedería.

— ¡De verdad te apetece volver a tener sexo en esas habitaciones!, ¡Volver a escuchar gemidos ajenos y yacer en colchonetas donde muchos otros destinaron sus deseos!

—No tendremos sexo si tú no quieres Mya. Ya conoces el sitio, tomaremos una copa, yo invito, observaremos y, si nos apetece tendremos sexo. Te he echado mucho de menos, he estado todos estos días cachondo, deseando tu piel, imaginándome tu olor— respondió mientras manoseaba mi entrepierna.—Mya, que bien lo haces, porque no vuelves a hacerme eso en el mientras conduzco, dijo mientras desabrochaba su cremallera con celeridad.

Poco importó que hubiera viandantes, me exhibía tan livianamente  como lo hice en el local. Solo me contuve cuando el apartó mi cabeza de su miembro. —Amor, viene gente, contrólate.

— ¿No te parece divertido? Estamos a escasos metros del local liberal y aquí ¡¡¡debemos mantener las formas!!!

Nos recibió en la entrada la misma joven atractiva de la otra vez, nos reconoció, puesto que no se molestó en enseñarnos las instalaciones ni explicarnos las normas. Una encantadora y sexy camarera vestida con un corsé y las nalgas al descubierto, nos sirvió un gin tonic a cada uno. Ambos hicimos un gesto para brindar y tuve la espontaneidad de decir: —Por diez años más de matrimonio. David disimuló su sorpresa, no tuvo tiempo de reaccionar, puesto que la camarera se adelantó al escuchar y pronunció— ¡Hoy es vuestro aniversario! , ¡Felicidades chicos!

—Gracias guapa, y que sepas que vas tan sexy que mi marido acaba de susurrarme que te pregunte donde te compraste ese modelito que me quiere así en la cocina.

—¡Eso está hecho!, lo hemos adquirido en nuestra propia tienda ubicada en la salida. Aceptamos tarjeta visa y American Express.

—Genial cariño, luego vamos y te compro el que quieras— dijo David.

Inspeccionamos aquel local de lujuria vestidos, recorriendo los recuerdos de nuestra  primera consumación, paseamos por cada habitación ignorando gemidos y cuerpos en cueros.  hasta llegar a aquella terraza en la que exhibimos nuestra fusión.

Era el mismo escenario, sin embargo la gente, al igual que nosotros, estaba vestida.

—Parece que estamos en temporada baja o quizás fue un sueño, pero recuerdo que en esta sala todos estaban desnudos cubiertos con pareos.

—Si eso parece—dijo él—Cariño, fui muy intenso, jamás había disfrutado tanto, me gusta tu cuerpo, tu mente, tu imaginación, tengo un poco de miedo, no sé dónde nos va a llevar esto, pero, quiero que sepas que no solo estamos aquí por sexo.

—Bueno, es nuestro décimo aniversario cielo, creo que es muy lícito conmemorarlo  aquí.

David se acercó a mi oído y susurró—Si hace diez años que nos hemos casado, tenemos dos hijos.

—Una niña y un niño, ella tiene 8 años y el 6—proseguí.

—La niña se llama Stella y el niño Billy— dijo él.

— ¡Billy! ¡Pero que hortera eres!— dije rompiendo en una carcajada. —Pero me parece bien, es un juego. Amor, ¿qué te parece si volvemos a la barra y nos tomamos otra copa?

—Cielo ¿no quieres que nos adentremos en alguna sala oscura y celebremos nuestro décimo aniversario saciándonos de lujuria y deseo?

—No, prefiero estar en la barra y hablar de las últimas trastadas de nuestros hijos, viajas mucho, estás pocos con ellos y te estás perdiendo momentos muy divertidos, a veces tengo que contenerme la risa, porque tenemos dos hijos verdaderamente elocuentes, pero he de ser rígida, de lo contrario me tomarían el pelo. Te lo iré contando mientras te dejo que le veas el precioso culo descubierto a la camarera. Le hemos caído bien, se ha dado cuenta de que somos la típica pareja perfecta.

¿Habrá un tercer encuentro? Quizás sí, pero esta vez, espero hacer algo diferente.

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